El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después

 

Apéndice B

 

Más información sobre los dos testigos

 

    La órden de ir por todo el mundo con el Evangelio había sido dada al comienzo de la era de la iglesia. La realización de esta órden fue tipificado por los dos testigos de los cuales leemos en Apocalipsis 11. Apocalipsis 11: 3, 4 declara:

Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

    Estos dos testigos profetizan por un período de 1260 días que equivalen a tres años y medio. Esta cifra debe venir de Daniel 9:27 donde Dios habla de siete años finales llamados una semana. Allí leemos que la última mitad de esta última semana (siete) irá desde el tiempo del cese del sacrificio y la ofrenda (el tiempo de la cruz) hasta el tiempo de la muchedumbre de las abominaciones y la consumación (el final del tiempo). Así, los dos testigos deben proclamar el Evangelio durante todo el período hasta el fin del mundo.
    Los tres años y medio son mencionados como 1260 días para distinguir este período de los cuarenta y dos meses (también tres años y medio), durante el cual el templo fué hollado. Los cuarenta y dos meses representan simbólicamente la primera parte de la estación de la Gran Tribulación. Es el mismo período indicado en Apocalipsis 13:5 durante el cual Satanás comienza a gobernar en las iglesias y congregaciones. Es el período que va desde el comienzo oficial del período de Gran Tribulación (probablemente 1988), hasta el fin oficial de la era de la iglesia (1994).
    Por otra parte, los 1260 días representan el período entero desde la cruz hasta el fin del mundo. Es el mismo período durante el cual la mujer de Apocalipsis 12 es alimentada en el desierto. Esta mujer es en primer lugar los verdaderos creyentes (la iglesia invisible y eterna) dentro de las iglesias durante la era de la iglesia, y finalmente, incluye también a los verdaderos creyentes durante la lluvia tardía. Este período de 1260 días es también llamado un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo (o sea, un total de tres y medio tiempos), en Apocalipsis 12:14. Ella es alimentada (por Dios) de delante de la serpiente (Satanás). De esta manera, durante la era de la iglesia así como durante la estación de lluvia tardía, los creyentes verdaderos no
necesitan temer a Satanás.
    Tal como vimos, los dos testigos son identificados en Apocalipsis 11:4 como los dos árboles de olivo y los dos candeleros. Los dos árboles de olivo se identifican con el árbol de olivo de Romanos 11:16-24. Esto enfatiza el hecho de que estos dos testigos representan a los creyentes verdaderos.
    Los dos testigos también se identifican con los dos candeleros. Esto se identifica inmediatamente con la era de la iglesia. Apocalipsis 1:20 y Apocalipsis 2:1 nos enseñan que simbólicamente, cada iglesia está representada por un candelero en medio de los cuales camina Cristo. El candelero representa la luz del Evangelio al ser este enviado al mundo, durante la era de la iglesia, por las iglesias y durante la lluvia tardía por los creyentes verdaderos que se encuentran totalmente fuera de las iglesias.
    El número dos (dos testigos, dos árboles de olivo, dos candeleros), se identifica con los creyentes verdaderos, quienes llevan fielmente el Evangelio. Recuerde que Jesús envió a los doce discípulos de dos en dos (Marcos 6:7) y los setenta de dos en dos (Lucas 10:1).
    Los dos testigos de Apocalipsis 11 abarcan tanto a la era de la iglesia como a la estación de la lluvia tardía. Note el lenguaje de Apocalipsis 11:6:

Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía.

    El período cuando los cielos son cerrados es ese tiempo que divide la era de la iglesia de la estación de la lluvia tardía.
    Un versículo que debemos examinar en conexión con estos dos testigos es Apocalipsis 11:7, el cual dice:

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

    La duración de tiempo que los dos testigos pasan muertos es de tres días y medio. Utilizando un día por un año, este período durante el cual los testigos pasan muertos es simbólicamente tres años y medio. Como ya hemos aprendido, esta es la primera parte de la Gran Tribulación la cual también se identifica con las 2300 tardes y mañanas de Daniel 8.
    El final de los tres días y medio de Apocalipsis 11 parece coincidir con el final de los 2300 días de Daniel 8. Leemos en Daniel 8:13, 14:

Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

    La última frase del versículo 14 más correctamente debería ser traducido, “luego el santuario será hecho justo”. Durante la era de la iglesia, el lugar santo fué la iglesia local. Pero durante la lluvia tardía, el único lugar santo, es decir, el lugar donde el Espíritu está salvando, es fuera de las iglesias. Fuera de las iglesias es donde encontramos el verdadero Evangelio que está totalmente libre de mezclas de obras-gracia. La lluvia tardía, durante la cual la cosecha del fin de año es traída, así oficialmente debe haber comenzado 2300 días después del final de la era de la iglesia y del comienzo del período de Gran Tribulación. Es posible que el final de la era de la iglesia fué en 1988. Así, es también posible que el comienzo de la lluvia tardía oficialmente fué en 1994.
    Volviendo a los dos testigos, nos damos cuenta que los dos testigos muertos yacen en la calle “...en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado”. (Apocalipsis 11:8). Jesús fue crucificado en Jerusalén. Nos dimos cuenta anteriormente que durante la Gran Tribulación, Jerusalén se identifica con las iglesias y congregaciones de nuestros días. Dios hoy está refiriéndose a ellas como siendo Sodoma y Egipto. Se nos recuerda del lenguaje de Apocalipsis 18:2, donde Dios habla de las iglesias como Babilonia la cual, “...se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible”.
    Aprendimos anteriormente que ser muerto significa ser echado de las iglesias. El versículo 10 de Apocalipsis 11 nos dice por qué fueron muertos (echados de las iglesias). Allí leemos:

Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

    ¿Por qué estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra? La respuesta puede hallarse si entendemos que los creyentes verdaderos quieren la verdad y desean declarar la verdad. Pero la verdad comienza con un hecho que es inaceptable para los no salvos. El hecho es que antes que seamos salvos, cada uno de nosotros está muerto en pecados. Estamos bajo la ira de Dios. Esto significa que eventualmente seremos condenados para siempre en el infierno. Y no podemos hacer nada para salvarnos. Tenemos que confiar totalmente en la misericordia de Dios. Esta es una doctrina inaceptable para cualquiera que no ha sido verdaderamente salvo.
    Además, las doctrinas que nos han sido enseñadas en nuestra iglesia que no van totalmente en armonía con la Palabra de Dios deben ser repudiadas. Así, nuestro bautismo en agua, nuestra fe, nuestro deseo de alcanzar a Dios, no tienen nada que ver con nuestro llegar a ser salvos. Todas estas ideas son censurables para aquellos que no son realmente salvos.
    Los verdaderos creyentes desean que sean corregidas todas estas ideas erróneas. Ellos temen a Dios y desean ardientemente que todo su testimonio sea completamente fiel a la Biblia.
    Así que, cuando estos dos creyentes son muertos (echados de las iglesias), hay gran alegría en las iglesias. Ahora aquellos que se quedan en las iglesias pueden hacer cualquier cosa que les parece correcto sin recibir la crítica de los verdaderos creyentes que siempre insisten en que las congregaciones deberían ser más fieles a la Palabra de Dios.
    Apocalipsis 11:7 nos informa que estos dos testigos serán muertos cuando su trabajo sea finalizado. No está finalizado en el sentido último de la palabra porque el período de la lluvia tardía todavía debe venir. Pero está terminado en lo que concierne a las iglesias. Dios ha usado a las iglesias por más de 1900 años (probablemente 1955 años), como medios para llevar el Evangelio al mundo. Por este medio, la plenitud completa (los 144,000 de Apocalipsis 7), de todos aquellos que debían ser salvos cuando la iglesia llevó el Evangelio a todo el mundo, fueron salvos. Debemos recordar que los 144,000 no es un número real. Es un número simbólico que significa la plenitud completa.
    Pero al principio de la Gran Tribulación, el trabajo de las iglesias fue terminado. Simultáneamente, el Espíritu Santo ya no estaba operando en medio de la iglesia. Satanás, la abominación desoladora, se ha convertido en el gobernante de las iglesias. Quienes insisten en permanecer en las iglesias se les envía el engaño de parte de Dios, para que crean a la mentira (II Tesalonicenses 2:11). Con razón hay tal alegría en las iglesias cuando los verdaderos creyentes son echados.
    Sin embargo, el trabajo de los dos testigos no está terminado. Está todavía la estación de la lluvia tardía que debe seguir a la primera parte (simbólicamente, tres y medio días o cuarenta y dos meses o tres años y medio) de la Gran Tribulación. Apocalipsis 11:11, declara:

Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

    A primera vista, esto parecería indicar que el rapto está en consideración. Esto no puede ser así por varias razones. En primer lugar, en ninguna parte de la Biblia Dios usa el lenguaje “se levantaron sobre sus pies” en conexión con el lenguaje del rapto.
    En segundo lugar, en ninguna parte en conexión con el rapto habla la Biblia del Espíritu de vida entrando en aquellos que están siendo raptados.
    Además, hay por lo menos dos pasajes en la Biblia que usan el lenguaje muy similar a este versículo para registrar el mandato de Dios de proclamar el Evangelio. El primero es Ezequiel 2:1-4, donde leemos:

Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo. Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.

    Fíjese que antes que Ezequiel sea enviado a hablar a Israel, se le ordena “ponte sobre tus pies” y luego “el Espíritu entró en mí”. Note el lenguaje paralelo al de Apocalipsis 11:11: “entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies”.
    En forma similar, en Hechos 26:16, el apóstol Pablo fue mandado a levantarse y ponerse sobre sus pies al tiempo cuando se le ordenó llevar el Evangelio a los Gentiles. Por lo tanto, podemos estar muy seguros de que cuando los dos testigos se ponen sobre sus pies al entrar el Espíritu de Dios en ellos, están listos para continuar testificando. Esto significa o representa el testimonio de los verdaderos creyentes durante la estación de la lluvia tardía.
    Luego leemos en Apocalipsis 11:11, “y cayó gran temor sobre los que los vieron”. ¿Qué podría significar esto? Recuerde que aprendimos que el énfasis de la predicación de la lluvia tardía es, “Temed a Dios, y dadle gloria” (Apocalipsis 14:7). La característica del verdadero creyente es que él teme a Dios. El se ocupa de su salvación (la salvación que Dios le ha dado), con temor y temblor (Filipenses 2:12).
    Por consiguiente, aquellos que ven la verdadera naturaleza de los dos testigos (los creyentes durante la estación de lluvia tardía), experimentarán
gran temor al escuchar al verdadero Evangelio siendo proclamado. Esta será la ocasión de una gran multitud que nadie puede contar siendo salva.
    En efecto, el trabajo principal de los creyentes verdaderos durante la estación de la lluvia tardía será llevar el Evangelio al mundo. Jesús dijo: “Negociad (ocupaos) entretanto que vengo” (Lucas 19:13). En Marcos 13:15, Jesús manda:

El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa.

    Estar “en la azotea” significa estar ocupado proclamando el Evangelio. En Mateo 10:27, leemos:

Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

    Estar “en la azotea” se identifica con la publicación del Evangelio. De acuerdo a Marcos 13:15, no debemos descender a la casa, ni tomar algo de ella. La casa se identifica con las iglesias de donde fueron echados los verdaderos creyentes o fueron ordenados salir. No debemos entrar a las iglesias otra vez. Debemos permanecer en la azotea, es decir, tenemos que continuar diligentemente con la tarea asignada por Dios de llevar el verdadero Evangelio al mundo. Y sabemos que una gran multitud será salva durante la estación de la lluvia tardía, la cual coincide con la última parte de la Gran Tribulación.
    Nos quedamos asombrados cuando vemos la oportunidad que Dios nos da en este tiempo para llevar el Evangelio a todo el mundo. Nunca antes la población del mundo ha sido tan grande como lo es al presente. Son más de seis billones de individuos, y continúa creciendo a una tasa de cerca de diez mil personas agregadas en todas y cada una de las horas del día y de la noche.
    Pero simultáneamente, Dios ha provisto medios magníficos de comunicación. Por radio, por satélite, por Internet, y por la distribución masiva de folletos las personas de continentes enteros están potencialmente bajo el oír del verdadero Evangelio. Un muy alto porcentaje de los pueblos del mundo pueden oír el Evangelio en su propio idioma. Pueden oírlo siete días a la semana. Pueden oírlo por un mínimo de una hora completa una o dos veces al día. En muchos casos, pueden oírlo muchas horas cada día. Parece muy obvio que Dios haya permitido que todos los descubrimientos electrónicos e invenciones sucedieran en este tiempo a fin de que Su última estación, la estación de la lluvia tardía, fuera facilitada a efecto de que en el
tiempo más breve, el mundo entero pueda oír el verdadero Evangelio.
    Por supuesto, muchos tienen la oportunidad de oír los evangelios falsos. Los falsos evangelios también pueden ser hallados en el Internet y en el aire. Sin embargo, es el verdadero Evangelio el que Dios ha facilitado al mundo. De esta manera, la profecía de Apocalipsis 7 podría cumplirse. En efecto, creemos que hay una gran multitud que nadie puede contar que está siendo salva en este tiempo.
    Significativamente, la siguiente experiencia de los dos testigos es que son arrebatados. Apocalipsis 11:12, declara:

Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

    Esto armoniza con aquellos versículos que enseñan que Jesús volverá solamente después de que el último de los elegidos haya sido salvo. En II Pedro 3, Dios habla del fin del mundo y declara en el versículo 9:

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

    En Mateo 24:14, leemos:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

    Ahora podemos entender Mateo 24:22 el cual declara:

Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

    La Gran Tribulación ocurre precisamente en el tiempo cuando hay una explosión de población y entre estas personas hay muchos de los elegidos de Dios. Pero si esto está pasando precisamente cuando el tiempo de la era de la iglesia ha llegado a su fin, y si a las iglesias se les había dado la órden de ir por todo el mundo con el Evangelio, ¿cómo se salvarán ahora los elegidos que son parte de esta población explosiva del final del tiempo?
    Dios provee la respuesta. Por el bien de los elegidos que todavía tienen que salvarse, Dios dramáticamente causa que el Evangelio de la lluvia tardía sea enviado al mundo. Así, el impacto terrible de la Gran Tribulación es
acortado. Debemos recordar que la Gran Tribulación trajo consigo una situación sumamente terrible en el mundo. Dios había dado la tarea de evangelizar el mundo a las iglesias del Nuevo Testamento. Por tanto, durante la era de la iglesia, en tanto que se enfrascaron en esta magnífica tarea, grandes bendiciones vinieron a las iglesias. Y gran bendición vino al mundo a medida que Dios bendijo el Evangelio que fue llevado por las iglesias al mundo.
    Por consiguiente, cuando la Gran Tribulación comenzó, fue tribulación para las iglesias y para el mundo. Fue gran tribulación para las iglesias porque el Espíritu Santo ya no estaba en medio de las iglesias, aplicando la Palabra de Dios a las vidas de aquellos que estaban oyendo el Evangelio.
    Pero también fue Gran Tribulación porque las iglesias ya no estaban siendo usadas por Dios como medios por los cuales Dios estaba salvando personas en el mundo. En otras palabras, el impacto evangélico de las iglesias ha sido reducido a cero. Ninguno será salvo a través del ministerio de las iglesias.
    Sin embargo, por el bien de los elegidos que aún tienen que ser salvos, precisamente a la mitad de este tiempo de Gran Tribulación, Dios comenzó Su programa de la lluvia tardía.
    La lluvia tardía no benefició a las iglesias de ninguna manera. Ellas permanecen bajo el juicio de Dios. Satanás gobernará en ellas contínuamente hasta el fin. Esa es la razón por qué a Jeremías le fue dicho no orar por Judá. Leemos en Jeremías 7:12-16:

Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín. Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

    El arca del pacto fué colocada en Silo cuando Israel entró en la tierra de Canaán. Pero cuando fué sacada de Silo (I Samuel 4:10-11), nunca fué devuelta a Silo, como cuando Dios dejó las iglesias al principio de la Gran Tribulación. El no volverá. Por consiguiente, no debemos orar para que de alguna manera este juicio terrible sea quitado de las iglesias. Sin duda, podemos continuar orando por individuos dentro de las iglesias, pero no debemos de orar para que la iglesia como organismo divino pueda arrepentirse y ser usada otra vez como sierva de Dios para llevar el Evangelio al mundo.
    Dios habla de Judá y Jerusalén en Jeremías 7:17 y en ese contexto declara en Jeremías 7:20:

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán.

    Por tanto, ahora que la Gran Tribulación está siendo experimentada por las iglesias de todo el mundo, podemos estar seguros de que esta será una terrible situación dentro de ellas hasta la conclusión del tiempo.
    ¿Pero qué de la tribulación que impacta al mundo al momento que Dios ya no está usando a las iglesias para evangelizar al mundo? Fuera de las iglesias, hay una población explosiva dentro de la cual deben de haber muchos de los elegidos de Dios.
    Es por el bien de ellos que Dios comienza a derramar la lluvia tardía en medio del tiempo de la Gran Tribulación. Fuera de las iglesias, el Evangelio sale a fin de que el impacto de la tribulación sobre el mundo sea acortado. En efecto, hay una gran cosecha final de almas siendo traídas al reino de Dios.

 

 


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